Últimamente me invade un sentimiento de urgencia, compartiendo rotundamente el “ahora o nunca”, intentando sumar fuerzas hacia ese objetivo común del verdadero desarrollo sostenible, buscando fórmulas, herramientas y alianzas que nos permitan avanzar, ¡a todos! y más rápido.
Somos unos cuantos los que nos identificamos con un sentimiento de cierta incomprensión cuando tratamos de explicar qué es eso de la Responsabilidad Social, RSC, RSE, Sostenibilidad, eso que ocupa nuestro tiempo, eso a lo que nos dedicamos, eso en lo que queremos aportar. Parece que está muy claro en los ambientes en los que nos movemos habitualmente, pero esto camufla una realidad que nos toca cambiar.
En mi caso además, el primer término, “Consultora”, nunca me ha gustado, incluso ignorando esa mala prensa que tenemos los consultores.
Entonces, ¿”Asesora”? No, peor. Me sitúa en un plano que parece un tanto superior y con el que no me identifico en absoluto. Yo prefiero escuchar, compartir, intercambiar, sugerir, y siempre aprender.
Empezamos ya mal, y peor continuamos si trato de ponerle el apellido: ¿RSC? ¿RSE?, ¿Sostenibilidad?…
Siendo realistas, preguntando a mis allegados si saben qué es la RSC, qué son los ODS y cuál creen que es mi trabajo, las respuestas son, con suerte, ambiguas e imprecisas.
Pero la cosa se pone aún peor cuando descubro (intuyo pero trato de verificar) que el lenguaje actual de la RSC/RSE es el lenguaje de unos pocos que no tiene traducción simultánea para muchos que todavía la necesitarían, y que además, son imprescindibles para la misión que tenemos entre manos.
Quizás podríamos de alguna manera hacer partícipes a otros protagonistas necesarios, no tan grandes, no tan mediáticos, seguro que no tan buenos comunicadores (porque tampoco han tenido muchas oportunidades para entrenar) pero que podrían dar que pensar y abrir el camino a todos los públicos.
También podrían tratar los protagonistas de siempre de adaptar su mensaje y hacerlo llegar a esa otra audiencia. Nos vendría muy bien a todos tenderles una mano para subirse al tren.
Me ocurre que cuando asisto a demasiados foros y eventos sobre sostenibilidad en un corto periodo de tiempo, percibo un exceso de triunfalismo, ¡justificado de sobra porque se están haciendo grandes cosas!, pero que dista bastante de mi percepción de esa otra realidad que no podemos ignorar, en la cual Responsabilidad Social se asocia aún a algo ajeno.
Las grandes compañías marcan el discurso, mientras las pequeñas y medianas, o bien ni lo escuchan porque creen que no va con ellas, o bien lo captan a menudo con un cierto temor y de manera errónea.
Desarrollo sostenible, sí o sí y ya
De momento, se me ocurre lanzar 10 IDEAS muy simples de qué significa ser socialmente responsables y de qué va esto de la RSC/RSE, en lenguaje comprensible para todos los públicos y para todos los tamaños de organizaciones.
1. BUEN GOBIERNO
Dirigir tu compañía desde la ética, los valores y la transparencia. Guíate por Consejos de Administración que ejerzan su función desde los principios más exigentes de gobernanza.
2. COMPLIANCE
Asegurar el cumplimiento de las obligaciones legales aplicables en todos los ámbitos, sin dejarlo al azar, ¡sin sorpresas!, asegurando métodos efectivos de vigilancia y control.
3. DERECHOS HUMANOS
Respetarlos aquí y sin rehuir además una mirada a lo lejos, analizando la cadena de suministro y asumiendo la responsabilidad hasta donde tu producto o tu servicio te lleve.
4. CONDICIONES LABORALES
Cuidar de tu valioso equipo humano, asegurando tener y retener empleados felices y motivados, con unas condiciones laborales que les permitan desarrollarse personal y profesionalmente. Haz que se sientan orgullosos de su compañía.
5. CLIENTES
Escuchar de verdad a los clientes, estableciendo los canales adecuados y efectivos para ello. Dar respuesta a sus demandas e innovar para satisfacer sus expectativas.
6. MERCADOS
Ser honesto con quienes te elijan, evitando la publicidad engañosa ó simplemente confusa, respetando además la normativa de libre competencia.
7. PROVEEDORES
Cuidar a tus proveedores y convertirles en tus aliados estratégicos. Cumplir con ellos unas condiciones contractuales justas y responsables.
8. MEDIO AMBIENTE
Identificar y minimizar los impactos ambientales de tu actividad, sea cual sea. Es necesario y muy urgente: pensar en ello de manera global pero no dejar de actuar localmente. Puedes hacer mucho más de lo que crees.
9. ACCIÓN SOCIAL
Crear valor en la sociedad en la que operas, por ejemplo sumándote a causas sociales afines a tu actividad. Es sorprendente lo que se puede lograr.
Y una última cosa que no puede faltar en este listado exprés:
10. LA COMUNICACIÓN
Comunicar lo que haces y cómo lo haces, intentando conquistar cada día a tu público, haciendo de la sostenibilidad tu bandera en una sociedad que cada día lo valora más.
Pues a todo esto me dedico. A hacer pensar en ello, a convencer a los escépticos, a apoyar a los convencidos en sus batallas, a sugerir cambios, a proponer actuaciones, a poner en marcha ideas, a desarrollar herramientas, a implementar estándares, a medir resultados, y a comunicarlo, con transparencia y con orgullo. El orgullo de hacer las cosas bien.
Sólo entendiendo esto, todos (no sólo unos pocos), podremos avanzar en la Agenda 2030 y en la consecución de los ODS. Estos ODS, como dijo recientemente la Directora de la Red Española de Pacto Mundial, en la conmemoración del segundo aniversario de su aprobación, son como un niño de dos años. Todos sabemos lo frágil que es un niño, y a la vez el enorme potencial de maravilloso desarrollo que tiene si se le alienta de la manera adecuada.
Es un gran reto ilusionante para todos avanzar hacia este horizonte 2030 y lograr un mundo mejor, sabiendo además que hay inmensas oportunidades de crecimiento y de superación. ¿No te parece?