Reporte ESG 2026: Adoptando el lenguaje europeo, también las PYMES

Hoy me voy a centrar en uno de los temas que ya toca abordar tras meses de espera e incertidumbre, y es que por fin, tenemos un poco de luz de cara al reporte de Sostenibilidad del 2027.

Vamos con TRES titulares clave:

 

1º) TENEMOS VERSIÓN DEFINITIVA DE LOS ESTÁNDARES EUROPEOS #ESRS:

El Reglamento Delegado (UE) 2026/1563 de la Comisión, de 3 de julio de 2026, modifica el Reglamento Delegado (UE) 2023/2772 y establece una nueva versión simplificada de las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (NEIS o ESRS).

A quién afecta:

  • Empresas con +1000 empleados y +450M de facturación

Calendario de aplicación:

  • Entrada en vigor: 10 de noviembre de 2026.
  • Aplicación obligatoria: Para los ejercicios financieros que comiencen a partir del 1 de enero de 2027.
  • Período transitorio (2026): (Lío…) Las empresas pueden optar voluntariamente por aplicar las nuevas normas simplificadas (ESRS 2026) o continuar usando la versión anterior (ESRS 2023).

  Para grandes empresas, los primeros reportes bajo los nuevos estándares ESRS serán obligatorios para el año 2028 con la información de 2027.

 

Ayuda para navegar por los ESRS:

EFRAG pone a disposición de las organizaciones el Centro de Conocimiento de ESRS: resulta de bastante utilidad, permitiendo acceder a los estándares y documentos relacionados y facilitando herramientas interactivas.

 

2º) LAS PYMES DEBERÍAN ADOPTAR EL LENGUAJE EUROPEO DE REPORTE:

LA NORMA VOLUNTARIA

¿Qué pasa con las PYMES?: todas esas organizaciones (muchas de ellas no tan pequeñas) que se han quedado fuera del alcance de la Directiva CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) y por tanto sin la obligatoriedad de reportar conforme a los estándares europeos.

En este caso, toca igualmente cambiar el lenguaje e ir adoptando el idioma europeo del reporte, porque, aunque la regulación no lo pida, el mercado sí lo hará.

Para ello, entra en escena el estándar simplificado voluntario, Norma Voluntaria para empresas con menos de 1000 empleados, anteriormente denominada VSME (Voluntary Sustainability Reporting Standard for SMEs) y publicada en el Diario Oficial el 21 de septiembre de 2026.

 

 Tres razones por las que utilizar la Norma Europea Voluntaria para el reporte:  

  1. Reducir la carga burocrática: Proporciona un marco único, simplificado y proporcional para reportar la información ESG (ambiental, social y de gobernanza), pudiendo incluso elegir entre una opción básica u otra más completa.
  2. Facilitar el acceso a la financiación: Al emplear un estándar reconocido, creíble y transparente, las compañías mejoran su posicionamiento frente a inversores y entidades bancarias que exigen datos de sostenibilidad.
  3. Responder a las demandas de información ESG por parte de la cadena de valor: Las grandes corporaciones obligadas a reportar bajo la CSRD no deben exigir a sus proveedores pequeños o medianos más datos que los contemplados en el estándar voluntario europeo, actuando por tanto como escudo (value-chain cap) frente a las solicitudes masivas de datos por parte de grandes corporaciones.

 

3º) EL “EINF” SEGUIRÁ CON NOSOTROS:

Para terminar, es indispensable en este contexto analizar el caso de España: teníamos como plazo límite julio de 2024 para transponer la Directiva CSRD, pero el proceso legislativo para aprobar la futura Ley de Información Empresarial sobre Sostenibilidad (LIES) continúa pendiente y tiene pinta de que va para largo, ya que el adelanto electoral paraliza su tramitación.

Por tanto, sigue en vigor la Ley 11/2018, de 28 de diciembre, sobre información no financiera y diversidad, como la norma de referencia para la elaboración del Estado de Información No Financiera, el ya famoso «EINF» (que por cierto cambiaría de nombre y pasaría a llamarse Informe de Sostenibilidad según el proyecto de ley).

En esta situación, la recomendación es que las compañías adapten sus reportes a los ESRS 2026 (grandes empresas) o a la VS (Norma Voluntaria para empresas -1.000 empleados), dando a la vez respuesta a todos los requisitos de la Ley 11/2018 (+250 empleados).

 

🔎 VERIFICACIÓN EXTERNA:

El marco voluntario para pymes (VS) considera suficiente una autodeclaración, pero la ley 11/2018 exige verificación del EINF por tercera parte independiente, por tanto, solo se libran de auditoría obligatoria (aunque recomendable) las empresas con menos de 250 empleados.

 

 El EINF 2026 ya deberá adoptar el lenguaje europeo para el reporte.

Hay camino que recorrer, pero al menos a corto-medio plazo, las reglas están escritas.

Una vez más, el mensaje es el de siempre: que la Sostenibilidad no se entienda como mero cumplimiento normativo. Esto es ineludible, pero solo es el marco para contar lo que hacemos. Pensemos en “oportunidad”, más que en “obligación”.

  Hay tiempo para que el reporte que publiquemos en el 2027 sea un punto de inflexión. 

Una reflexión sobre el reporting ESG en época de rebajas

UN AÑO MAS TOCA REPORTING DE SOSTENIBILIDAD ESG

Tiempo de rebajas y procesos de reporting, fenómenos que por momentos nos pueden hacer perder la cabeza.

También podría parecer que estamos de rebajas en el propio reporting, gracias a la simplificación regulatoria que nos regala un descuento en plazos y exigencias. Pero, aun así, muchas compañías se ven inmersas ahora mismo en, como mínimo, dar cumplimiento a nuestra famosa Ley 11/2018. Ya han pasado unos años desde el susto que esta ley daba allá por el comienzo del 2019, pero a veces parece que seguimos anclados en ese momento.

Me veo un año más en la batalla del dato, que a veces me recuerda a ese “juego del rasca”, a ver si nos ha tocado una menor huella de carbono, una frecuencia mayor de accidentes laborales, un terrible número de horas de formación por empleado o unos favorables porcentajes en la evolución de nuestros consumos.

Aproximadamente entre los meses de enero y marzo, la sostenibilidad alcanza su máximo apogeo, volviéndose más presente de lo habitual, por una razón de cumplimiento y básicamente para poder cerrar las cuentas anuales. Es momento de que aflore la información “no financiera”, ¡y aquí vienen las sorpresas!

Veo casos en los que es época de mirar de frente a la sostenibilidad después de un año dándole la espalda; momento que además se percibe como molesto, casi como enfrentando con resignación al enemigo, apenas como aliada estratégica. Y un año más, y ya van unos cuantos, seguimos luchando para cambiar ese enfoque y aportar más sentido común.

No me refiero a grandes compañías o multinacionales cotizadas con una larga trayectoria en estos asuntos; me refiero a un porcentaje muy elevado de empresas de nuestro país que se ven afectadas por requerimientos legales, de inversores, de grandes clientes, que resultan especialmente abrumadores si el enfoque no es el correcto.

Al margen de leyes y estándares, que en mi opinión acaparan demasiada atención en los debates sobre sostenibilidad, estamos a tiempo de simplificar y de reconsiderar cosas muy básicas como:

El dato en sí mismo

Es el tesoro buscado por todas las esquinas de la compañía, en muchos casos un dato escondido que hay que rebuscar o al que nadie antes había prestado atención. En el peor escenario, un dato que hay que “estimar” confiando en que el verificador de turno lo dé por válido (seamos realistas: los procesos de auditoría dejan mucho que desear, con un marco legal difuso que lo permite). Pongamos en valor el significado y el valor de ese dato.

El dueño del dato

Esa persona que no siempre tiene clara la necesidad ni la importancia de su tesoro; hagámosle entender la relevancia de disponer de él con rigor y trazabilidad, no solo para el reporte, sino para la gestión pura y dura del día a día. Quizá basta con tener una hoja de ruta definida y comunicada, y una formación básica que permita comprender el nuevo rol, tanto de la compañía como de cada una de las personas que la integran.

El sentido del dato

El avance o retroceso en una determinada cuestión no puede ser producto del azar, que además justo se descubre en el momento del reporte, como quien juega a ese rasca de la lotería que mencionaba antes. Resultados inesperados y sin justificación, ¡incluso cuando son buenos! Evitar esto pasa también por definir objetivos, acciones y un seguimiento continuado: integrar la sostenibilidad real en los procesos y en la gestión.

Todo esto parece tan obvio, y sin embargo resulta que en la práctica no lo es tanto.

Podemos disponer de herramientas tecnológicas muy sofisticadas para el tratamiento de la información; hay multitud de ellas en el mercado y hay quienes piensan que con una de estas será suficiente. Como experta, me preguntan a menudo cuál será la mejor, pero si falla lo básico, sirven de poco.

En esta época, para contrarrestar a veces los sinsabores de los ejercicios de reporte, no puedo dejar de decir por aquí que un año más tengo la suerte de haberlo empezado con mis querid@s alumn@s del Master Executive en Sostenibilidad ESG de #EOI, precisamente con la materia de “Gestión estratégica”, lo que más me ilusiona. Como viene siendo habitual, es un grupo muy potente, con un extra de motivación contagiosa, con el que compartir y del que aprender, con una conversación que en este contexto académico fluye sin riesgo a decir algo inoportuno o incómodo, sin necesidad de complacer apoyando (silenciando) un enfoque erróneo y un discurso vacío, pero casi inevitablemente aceptado.

El proceso de reporting anual debe evolucionar; qué sensación tan gratificante cuando se percibe este avance y qué desaliento cuando un año más se termina de la misma manera.

Quizá esté bien pensar:

Este año el fin de nuestra memoria no será el descanso, sino que será ya el inicio de la siguiente.

¿Qué marca la diferencia entre una #ESG estratégica y una #ESG estética?

 

Hoy he hecho un parón en el ritmo frenético de cada día y me he tomado la mañana para reflexionar de la mano de ‘ESG Spain 2023: Corporate Sustainability Forum’, el evento anual de referencia en sostenibilidad empresarial en España, organizado por Forética. Un año más, una magnífica organización y una excelente puesta en escena; una ocasión muy propicia para tomar aliento, escuchar ideas relevantes, dejarse inspirar y empaparse de pasión y propósito.

 

Me quedo con muchas cosas, pero hoy quiero reivindicar el protagonismo de la “G” (Gobernanza), incluso de la necesidad de anteponerla a la “E” (Ambiental) y a la “S” (Social), puesto que es crucial para el impulso real de estos otros dos aspectos.

  Es imprescindible un mensaje claro y unánime de

Presidentes, CEO y Consejos,

con señales inequívocas de que esto es prioritario.

 

Porque las personas somos quienes logramos los cambios y solemos distinguir fácilmente la urgencia y relevancia de lo que se nos pide.

Resalto varios aspectos que desde mi punto de vista marcan la diferencia:

 

1 – Liderar con convicción y conocimiento específico en los aspectos ESG.

2 – Fortalecer las estructuras para la gestión de este ámbito.

3 – Establecer políticas que marquen directrices y líneas rojas.

4 – Definir una hoja de ruta clara y realista (a dónde vamos y cuál es el plan, incluso con quién vamos de la mano).

5 – Implementar herramientas para manejar la información (KPI).

6 – Aprobar inversiones (para todo lo anterior: personas, tecnología, infraestructuras).

7 – Comunicar y escuchar activamente.

 

Todo ello en un entorno cambiante donde, además de que existen multitud de riesgos a controlar, también se abren multitud de OPORTUNIDADES.

Hoy me he reafirmado en todo esto que vengo anhelando de manera especial en estos últimos tiempos, quizá porque al fin se intuye más cerca, pero aún a falta de un pequeño impulso que no venga solamente de la inquietud ante la avalancha creciente de regulación.

Probablemente, pase por comprender que esto no es un imperativo o un añadido, sino también una RESPONSABILIDAD ineludible, y que como pudimos escuchar ayer:

 “Sustainability is the business” 

 

Me quedo también con el mensaje final de mi querido amigo Uxío Malvido (World Economic Forum):

Aceleración, Cooperación y Resiliencia pueden reparar un mundo fragmentado.

 

Seguimos a ello. Gracias por leerme.